


HACIENDO UN POCO DE HISTORIA
Ex F.C.R.P.B. (Ex ferrocarril Rosario a Puerto Belgrano). El F.C.R.P.B. fue una empresa de capitales franceses que empezó en 1907, a construir en terrenos que pertenecían a la familia de Diego de Alvear, cuyo fin era unir Rosario desde las calles Riobamba y Beruti donde hoy se construye la Ciudad Universitaria hasta la Ciudad de Bahía Blanca, también se construyeron los talleres ferroviarios y la estación que inicialmente llevaba el nombre de “Triaje” debido a los primeros pobladores que se instalaron en la zona provenientes de Andalucía y que la empresa francesa los contrató para la colocación de las vías, si bien la primera estación estaba ubicada en las calles General López y el Bajo Nogues, su constante crecimiento hizo que se corriera su ubicación al lugar donde hoy está emplazada.
Con su característica construcción, los detalles de la vieja campana y su reloj marcando la puntualidad entre otros, del “frutero” cuyos aromas de su carga, dicen los viejos ferroviarios se sentía a varios metros de distancia, paraban los gigantes de acero a “tomar agua” en los dos grandes tanques de almacenamiento ubicados a la altura de calle Laprida, donde también con sus dos bombas proveían del vital elemento a los primeros pobladores de la zona.
UN GOBIERNO MUNICIPAL DE MAL EN PEOR
Hasta acá un minúsculo relato de un pedazo de la historia del ferrocarril en nuestra ciudad, al cual un coctel dañino formado por el paso del tiempo pretende sumirla en el olvido, ayudada por los distintos gobiernos que hemos tenido hasta ahora, en todos los estamentos nacionales, provinciales pero principalmente los municipales, incluido el actual, que con desidia y una falta de reconocimiento a tantos trabajadores que ayudaron a forjar está ciudad, han mirado con indiferencia y lo siguen haciendo, como se destruyen los íconos de pertenencia que ilustran toda una época cargada de ricas historias.
Tal es el caso de los tanques de reservorio de agua antes mencionados, que si bien es cierto, que uno de ellos corría peligro de derrumbarse, lo más fácil que pergeño las transnacionales que tienen en comodato el lugar y todo lo que en el mismo hay, fue intentar cortar a soplete las bases y bajarlos al suelo, borrando de la faz un pedazo de historia, ante la mirada pasiva e indiferente de este gobierno de turno, que dicho sea de paso va en franca picada y ya explicaremos en otra nota el porqué de semejante afirmación, cuando contemos otras inacciones del ejecutivo.
Cada uno de estos actores que participan de esta tropelía contra el patrimonio de la ciudad, ignoran o lo saben, pero no les importa porque se sienten impunes, que hay legislaciones al respecto que le impiden hacer lo que pretenden.
El Decreto 1109/18 establece no sólo la Recuperación como espacio público el lugar donde se encuentran ubicados los tanques de agua por su gran valor histórico y cultural restaurando los tanques de agua con intervención de artistas de nuestra ciudad, para generar conciencia ciudadana y fomentar la identidad e inclusión, decreto que nunca fue cumplido, quizás también porque la Secretaría de Cultura, fue ocupada por la que hoy es Secretaria de Gobierno y al no ser de la ciudad no supo interpretar la relevancia que tiene el lugar, para gran parte de la población y nada se hizo al respecto.
Lo cierto es que es desguace de esos tanques de aguas se contrapone con la DECLARACION Nº 459/2018, que expresa textualmente:
ART.1°) El Concejo Deliberante declara Patrimonio, histórico y cultural los antiguos tanques de aguas ubicados en la continuación calle Laprida detrás del Anfiteatro Municipal, a los 56 metros hacia el Norte de la calle Avenida General Juan Domingo Perón, de la ciudad de Villa Gobernador Gálvez.
ART.2°) Comuníquese, Publíquese y Regístrese.
Dado en Sala de Sesiones del Concejo Deliberante, 26 de abril de 2018.
Para cerrar esta nota, me permito hacer un ejercicio de memoria, con acto patotero de estas multinacionales, cuando forzaron la puerta de una habitación, que el antiguo jefe de la estación había prestado al Museo Malatesta para guardar elementos de un valor histórico irremplazable y las dejaron en plena calle Garay y Juan B. Justo abandonadas a su suerte.
Lo más probable es que este atropello cometido hacia los galvecinos, continúe ya que, por lo visto, no se escucha la voz del intendente ni de los integrantes de su gabinete defendiendo el patrimonio de ciudad.
Los concejales merecen un renglón aparte, solo la edil Natalia Martínez se preocupó del tema, los oficialistas hasta deben pensar quizás, que son un montón de hierros viejos u olvidaron que es al pueblo que le deben responder y no al intendente de su partido, otro es probable que ni enterado esté, porque hace años que no vive en la ciudad y al resto la madre naturaleza a lo mejor, no los dotó de suficientes reflejos, para salir a enfrentar este atentado a la historia de la Ciudad, en tiempo y forma.
Veremos que trae el tiempo, pero la esperanza de que se revierta la situación y se cumpla con lo legislado oportunamente, es muy poca.