¿PARA QUÉ?
Licenciada en Psicología Valeria Malerbi
Matrícula 6093
Instagram: Essenza Consultorios – http://www.essenzaconsultorios.com.ar
De repente estamos frente a una realidad disruptiva, una realidad que por momentos evadimos o resistimos. Escuchamos decir, o nosotros mismo decimos, “No puedo creer lo que pasa” “Nunca pensé que podría pasar algo así”, no es tarea sencilla para nuestro psiquismo asimilar y aceptar un cambio tan complejo y avasallante como el que transitamos, lo estamos procesando de a poco, hoy en día cualquier conversación transcurre desembocando en la “pandemia”, en el “covid”. Nos observamos desprotegidos, vulnerables, inseguros, tal vez unos más que otros, porque no todos reaccionamos de igual manera ante una crisis, y es respetable lo que cada uno pueda sentir.
Pero como emociones predominantes el miedo, la ansiedad y la angustia aparecen ante lo incierto, lo amenazante, lo impredecible, donde además cada personalidad manifiesta lo que siente de diversas formas. Las emociones no se pueden definir simple y tajantemente como negativas o positivas, las emociones se sienten, y ese sentir puede vivenciarse como placentero o displacentero, y todas ellas tienen una razón de ser, un “para qué”. Gracias al miedo podemos estar alertas y protegernos de aquello que nos podría perjudicar, es decir el miedo tiene una función y utilidad. La angustia, es una señal, un llamado de atención, hay algo que no está bien. El problema es cuando el miedo es demasiado intenso, la angustia y la ansiedad sobrepasan el nivel que la psiquis puede manejar, generado malestar, desesperación e inestabilidad en muchos aspectos de nuestra vida, en la salud, en lo emocional, social, económico,etcétera. Todo parece haberse salido de control.
Lo que sucede en esta realidad no lo podemos controlar por completo, pero sí puedo tener mayor conocimiento, mayor regulación de lo que pasa en mi realidad interior. No está mal tener miedo o angustiarse, son emociones necesarias, y tienen que ser expresadas de alguna manera. No es valiente el que niega su miedo, si no quien lo asume y lo enfrenta, lo hace una fortaleza. Sin embargo como cada emoción surge por y para algo, me permito comprender lo que siento, expresarlo y hacerlo útil. “Tengo miedo, no quiero perder algo, buscaré la manera más sana de cuidarlo y podré así estar menos preocupado por ello”. “Estoy angustiado, hay algo que debería sacar de mi vida porque me hace daño, hay algo que podría modificar para estar más a gusto”
Ante este panorama de incertidumbre y peligros, les propongo pararnos desde un lugar más rescatista. Rescatar y proteger aquello que ante un peligro nos parece importante preservar, nuestra salud física y mental, nuestras infancias, los vínculos, la familia, etc. Por más difícil que sea nuestra realidad no toda ella es negativa, lo bueno está y debe ser rescatado. Proteger no implica detenerse, ocultarse, implica poder seguir, con cautela, prestando atención, haciendo los cambios necesarios.
Estar parado frente a algo nuevo, que me angustia, me perturba, me acecha, me tiene que llevar a la pregunta clave ¿para qué? Ya que todo tiene su sentido de ser, y aunque no nos parezca así todo ocurre para un fin. Para valerme de estas dificultades y desarrollar nuevas habilidades, potenciar mis capacidades, utilizar más eficazmente mis herramientas, desplegar toda mi creatividad e imaginación para ir encontrando las formas de cuidarme, reinventarme, mejorarme, adaptarme, impulsarme, y no darme nunca por vencido. Necesitamos sacar nuestras mejores ideas, nuestras grandes inspiraciones, para implementar en nuestro trabajo, en nuestra educación, en nuestras rutinas, modificar, cambiar y evolucionar.
Desde una mirada más rescatista, puedo decir que estamos siendo valientes, que estamos aprendiendo, que estamos valorando, que estamos comprendido que las soluciones mágicas no existen, que aceptar la realidad no implica resignarme, que siempre se puede hacer algo bueno. Y aún tenemos mucho más para desarrollar, pero todo da su resultado cuando somos conscientes y aprendemos el significado de la palabra JUNTOS. El ser humano no sabe aún del poder que tiene, cuando funciona con empatía y respeto hacia los demás.
¿Para qué nos pasa esto?


