EL DOMINGO 12 DE SETIEMBRE YO NO PASO, PREFIERO ELEGIR
Ser concejal de una ciudad implica una enorme responsabilidad, ya que a través de su trabajo deberán de establecerse las herramientas legislativas que son necesarias para mejorar la calidad de vida del ciudadano y articular de manera que lo dispuesto en el recinto, tenga la concordancia con lo prioritariamente estratégico y necesario con el desarrollo planificado y por ende el crecimiento de una ciudad.
Una de las tantas preguntas que me hago, tanto para los que quieren renovar, como para los que quieren entrar, es si están preparados de todo punto de vista para ocupar una banca en el recinto legislativo de calle Piazza.
La pregunta surge de observar parlamentariamente durante más de veinte años, como pasaron ediles sin pena ni gloria, ya sea porque no les dio la nafta y simplemente fueron a calentar una silla y levantar la mano de acuerdo a lo que mandaba el “patrón de turno”, o porque los convenció el poderoso señor Don Dinero y terminaron acrecentando su patrimonio, también es verdad que existieron quienes realizaron importantes aportes creando ordenanzas y decretos que beneficiaron grandemente a esta ciudad, es decir hubo de todo como en botica.
Botica palabra antigua si las hay, los entendidos remontan su uso al siglo XVI, cuando el mundo estaba en manos de los españoles, por lo que las boticas del país, ahora llamadas farmacias, estaban bien surtidas de todos los medicamentos y remedios curativos naturales conocidos en aquellos tiempos, y como dato de color, ya desde entonces había una abundante oferta para curar los males que aquejaban al ocasional enfermo.
Las 28 listas que se presentaron, integradas mayoritariamente por cinco precandidatos titulares y tres suplentes por cada una de ellas y que pugnan por ocupar las cinco bancas que se renuevan, transforman estas P.A.S.O. 2021 en una gran botica, hay de todo y parecerían tener el remedio para todos los males que aquejan a una ciudad de pobres corazones.
Sin dramatizar y menos peyorativamente, las normas pergeñadas en el recinto deliberativo, no cambian con su aprobación la realidad por sí mismas, pero si brindan una importante herramienta para el desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.
¿Compartirán este concepto los precandidatos?, ¿o solo buscarán hacerse de una salida laboral bien remunerada para equilibrar la economía propia y la de su entorno? ¿Estarán preparados intelectualmente para ejercer la creación de normativas?, porque observo en muchos casos, que varios apenas si saben escribir y leer, detalle no menor, aunque tampoco es total garantía de nada, ya que he visto muchos legos, hacer estragos y tremendos latrocinios.
La condición social de los votantes y la idiosincrasia adquirida por los mismos puede ser influyente a la hora de votar, pero como dicen que la necesidad tiene cara de hereje, el futuro de la ciudad, da la sensación de ser un camino de ida solamente del cual no hay retorno.
No hay ideologías, solo proclamas que no dicen nada en concreto, esta ciudad como otras, está enferma de violencia, robos, anomia y carentes de valores. Somos lo que somos, pero vivimos en democracia, que, aunque imperfecta, no nos queda otra que ejercerla y defenderla, por eso el domingo 12 de setiembre voy a ir a votar y no en blanco, después de todo aún conservo el derecho a equivocarme, y como dijo mi amigo José citando a un filósofo griego: “…el castigo de los hombres probos por no participar en la política, en ser dirigido por inútiles e incapaces…”


