Nota de archivo de hace 11 años atrás más vigente que nunca en la pluma de José Luis Riveras, Poeta, autor, compositor, conductor, difusor cultural
Para hablar de folclore en Villa Gobernador Gálvez debemos remitirnos a las décadas de 1950 y 1960, anteriormente a este tiempo, la ciudad que fuera habitada en su inicio por inmigrantes extranjeros, tenía otro tipo de cultura, que tenía relación directa con los lugares de donde habían sido originarios y que expresaron en todo tipo de en fiestas, espectáculos y eventos de todo tipo. La descentralización industrial de la ciudad de Rosario y la posterior llegada de muchas de esas empresas a nuestra zona en especial metalúrgicas, el florecimiento de la pequeña y mediana empresa provoco la necesidad de mano de obra, la que se incorporaría desde distintos lugares de nuestro país como Entre Ríos, Corrientes, Santiago del Estero, Chaco, Salta, Tucumán y otras provincias…Aquellos hombres y mujeres, familias enteras, llegaron como los inmigrantes europeos originales, no solo con sus ansias de progreso material, confort y educación para sus hijos, además acarrearon inconscientemente lo que los definía, los identificaba, lo que los hacía seres de un lugar, lo más bello, nos trajeron, como las abejas el polen, su cultura. El pueblo creció voluptuosamente, yo diría violentamente, aquello que había sido un patrimonio de los primeros inmigrantes y sus descendientes, quinteros, comerciantes, ferroviarios, de pronto fue casi asaltado por la nueva bandada, esta vez la de nuestro propio país, la de las cabecitas negras, los tapes, las guainas y los changos. La confluencia de culturas tan dispares partió la historia y nació otro pueblo, el que debía cumplirla impostergable misión de construir una ciudad más allá de sus diferencias. Yo tuve la suerte de crecer en plena ebullición del encontronazo de culturas tan dispares, la de los europeos originales, españoles, italianos, polacos, lituanos, y la de los criollos del interior que recién llegaban. Crecí en un barrio donde tanos y españoles convivían con criollos de distinto pelo. Don Hilario Tassone con Don Cayetano Rosa, Doña Froilana con Doña Dominga, los gallegos López con los correntinos Bordón; todo era multicolor, policromático, desde la canción de cuna a las distintas comidas. Desde el inconcebible éxito de Nicola Paone a la zurda magistral de Yupanqui, de Pedrito Rico a Tránsito Cocomarola en el medio navegaba el Club del Clan, la cumbia berreaba en la voz del gordo de los Wawanco, nacía Cosquín, caían las democracias, morían Kennedy y Marilyn, se gestaba por abajo una revolución, el fútbol nos apasionaba y no nos enloquecía, pero nosotros aquí, en realidad, con nuestra humildad y simpleza nos definíamos hacia un perfil, el que influenciaban los recién llegados, todos gustábamos de lo nuestro, de nuestra música, nuestras costumbres campesinas, y eso se notaba en las fiestas patrias, en los colegios, los carnavales, gustábamos de lo tradicional y folclórico. El folclore nos invadió sin que nos diéramos cuenta, entro a esta ciudad en las valijas gastadas de los soñadores, con el polvo del camino, en el corazón de los que dejaban su pueblo por necesidad y no por desamor. Los chamameceros hicieron punta de la mano de Tarrago Ross y toda una pléyade de grandes músicos de raigambre guaranítica que supieron divulgar su música desde la zona del saladillo y Pueblo Nuevo y fue tal vez el club Cañonazo uno de los lugares epicéntricos donde el sapucai, la cadencia y el escobilleo vivieron sus noches de gloria. A mediados de los sesenta comenzaron a aparecer músicos y cantores que seguían la línea salteña de poetas como Castilla o Dávalos y músicos como el Cuchi Leguizamón o Eduardo Falú. y hacían su música casi sin trascender, para los amigos o la familia como se suele decir. La década del 70 prologó la participación de músicos galvecinos en los certámenes pre-Cosquín a nivel nacional y así nos representaron en las instancias finales entre ellos: Las Voces del Amanecer, Los Románticos del Litoral, Los Coyuyos, Las Voces del Salitral y últimamente los hermanos Patricia, Darío y Gabriel Chochi Dure, este último ganador junto a quien escribe del Pre-Cosquín a nivel nacional en el año 1998 y nuestro siempre recordado Jorge Hasta, actor y recitador de poemas gauchescos que nos representara en festivales nacionales en todo el país En la década del ochenta era evidente que mucho lo más importante de nuestra cultura pasaba por el folclore. La ignorancia, los preconceptos y una subterránea discriminación, herencia inconsciente de algunos inmigrantes trasnochados detenían lo que por gravitación propia debía suceder y sucedió. En el año 1987 nace La Casa del Canto de Villa Gobernador Gálvez, una institución cultural que cimentaba todos sus proyectos en el folclore y la ciudad se desborda de él por los cuatro costados. Sería muy largo de contar lo que esta institución provocó culturalmente en nuestra ciudad y será tema para otra oportunidad. La danza tradicional, que había tenido un tibio atisbo municipal, se proyecta de la mano del grupo de danzas Casa del Canto quien llevó esta disciplina a todos los rincones de la ciudad para luego independizarse y ramificarse en lo que llegó ser un orgullo para nuestra comunidad. El canto popular, la poesía, la plástica, las artesanías, se encontraron en los multitudinarios festivales anuales de la mencionada institución. Hoy en un nuevo siglo el folclore, más allá de todo, es la manifestación cultural independiente más identificadora de nuestra ciudad. La danza es un fenómeno único para una ciudad como esta, ya que cerca de un millar de personas llegaron a practicarla guiados por docentes calificados por su preparación y experiencia como: la Sra. Yolanda Carou, Alfredo Leiva, Sandra Pérez, Luciano Leiva, o bailarines independientes como Hugo Moreira. Músicos ya clásicos como Las voces del Salitral, El Indio Sosa, José Luis Santamaría, José Lencina, Los Románticos del Litoral, Graciela Gauna, se proyectan a través de nuevos valores como ArielCaporaleti, Diana Bustos o Patricia Dure, otros lograron llegar a lo más alto como Gabriel «Chochi» Dure quién ha tocado con músicos de la talla de Teresa Parodi, Yamila Cafrune, el dúoCoplanacu o poetas como Hamlet Lima Quintana para luego instalarse en Europa. El folclore a muchos años de la llegada de la gente de nuestro interior se ha proyectado como ninguna otra expresión cultural en nuestra ciudad Encausar con seriedad y responsabilidad esta expresión tan genuina de nuestro pueblo es una asignatura pendiente Cuando la realidad nacional se refleja en los noticieros con su perfil más macabro, el de la drogadicción, la delincuencia, la prostitución y la violencia, nuestra ciudad, no exenta de las mencionadas miserias cuenta con un elemento que en sí mismo contiene un paliativo: EL FOLCLORE, sino observemos los festivales folclóricos donde la familia asiste a participar comuna alegría limpia de actitudes vulgares, groseras violentas. Creo humildemente que sería tal vez un paliativo tanto dolor social, entre otras medidas, apoyarlos trabajos independientes que divulguen el folclore y sus distintas expresiones en nuestra ciudad. Por último, vayan mis respetos a todos los músicos y bailarines que tanto hicieron y hacen silenciosamente por la salud social y cultural demuestra ciudad.
José Luis Riveras


