El primer deber y obligación más importante que tiene el gobierno es la seguridad pública.
Quién suscribe no quiso en esta oportunidad recurrir a las estadísticas, porque en este tema no hace falta, las situaciones cotidianas que se viven en Villa Gobernador Gálvez dan cuenta del estado en el que estamos en este tema, basta con recorrer barrios, hablar con la gente, pertenecer a grupos de WhatsApp creados por comerciantes y vecinos para protegerse, leer, escuchar o ver las noticias de nuestra ciudad, ya se acopia suficiente material, para tener una idea concreta de lo que está pasando, la pregunta que me hago es ¿por qué lo permiten?.
Brian Weiss es un médico psiquiatra estadounidense que sostiene que nos volvemos y podemos ser fácilmente heridos cuando la seguridad y felicidad dependen del comportamiento y las acciones de otras personas, si esto es cierto, estamos muy complicados, no conozco a ninguna persona en la ciudad y conozco a muchas, que no tenga en su familia o amigos, alguien que alguna vez no haya sido víctima de lo que hoy va más allá de ser delito ( ya que este siempre existió) y pasó a ser flagelo, a tal punto que han marcado la vida de la mayoría de los ciudadanos envolviéndolos en una paranoia manifiesta con una incesante búsqueda de protección, con cámaras, alarmas, perros adiestrados, policía de civil, etcétera.
Traspolado al juego del futbol, es como jugar con línea de tres y encima se sospecha que alguno está comprado por el rival, que juega con cinco atacantes, el resultado es que te entran por todos lados, ante la mirada sufrida de los hichas.
Y sin embargo, los lamentables hechos se siguen sucediendo, haciendo que tengamos nuestra vida en una ruleta donde la bolilla de la desgracia nos puede salir en cualquier momento, haciendo que no podamos disfrutar a pleno nuestra existencia.
Pero no hace falta sufrir un robo o ser lastimado para sentirse inseguro, los malos ejemplos que dan quienes nos gobiernan son los responsables de ello, tapan la mugre en algunos casos o miran para otro lado tratando de que se entere la menor cantidad de gente posible.
Hasta el último día del año se padeció el vandalismo con nuestra municipalidad apedreada y el accionar de los tiratiros dicho sea de paso de corta edad, disparando contra la defensoría zonal a plena luz de la media tarde en la mítica Plaza San Martín que está frente al municipio dos jóvenes baleados en la cercanía de un búnker en el Barrio Coronel Aguirre y otra víctima que quedó entre dos fuegos de motocicletas que se enfrentaron a los tiros en Av. Perón y Bvard. San Diego.
Grupos de vecinos sufren el constante y sistemático robo de delincuentes cómodamente instalados y que desde allí cometen sus fechorías a los vecinos del lugar con total impunidad o instalan puestos de drogas, ¿no lo sabe el poder político? ¿Lo ignoran las autoridades policiales de la provincia, gendarmería o las distintas policías de distintas denominaciones que se muestran para la foto o en los controles vehiculares?
Los planes de construcción e inclusión social, los números eventos culturales en los barrios, las obras de infraestructura para sacar la ciudad adelante, son apreciadas y bienvenidas, pero el ciudadano de a pie, que camina y es robado a plena luz del día, los innumerables negocios que son despojados, las casas que son invadidas impunemente en cualquier momento de día o de noche, en cualquier lugar, habitadas o no, hace que se haga muy difícil seguir tolerándolo sin sufrir una desgarradora angustia e impotencia, generando odio, racismo y descreimiento en la democracia.
Gobernantes actúen con más eficiencia, la ineptitud y la complicidad está separada por una fina capa.
Para cerrar esta editorial, le dejo las palabras dichas por un genio de la humanidad como lo fue Albert Einstein y dice así: “La preocupación por el hombre y su seguridad siempre debe ser el interés principal de todos los esfuerzos.”

