¿CÓMO DEFINE LA PSICOLOGÍA Y LA PSIQUIATRÍA A LOS SERES HUMANOS QUE LES GUSTA TIRAR BOMBAS DE ESTRUENDOS O PIROTECNIA DE GRAN IMPACTO SONORO A SABIENDAS DE LOS MALES QUE CAUSAN A LOS NIÑOS CON AUTISMOS, ENFERMOS, ANIMALES, ETCÉTERA, ¿Y QUE CUANDO SON RECLAMADOS POR SUS ACCIONES LAS INTENSIFICAN?
Desde la psicología y la psiquiatría, este tipo de conductas se analizan bajo el espectro de los trastornos del comportamiento y rasgos específicos de la personalidad. Cuando una persona persiste en una acción que sabe que daña a otros e incluso intensifica el daño ante el reclamo, los profesionales solemos identificar los siguientes perfiles o rasgos a saber:
- Rasgos de Personalidad Antisocial
No se refiere a alguien «tímido», sino a personas que muestran un patrón de desprecio por los derechos de los demás y las normas sociales.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), esto incluye:
- Sadismo Cotidiano
En psicología moderna se utiliza el término «Tríada Oscura» (narcisismo, maquiavelismo y psicopatía) y se ha sumado el sadismo cotidiano. Esto define a personas que experimentan un placer vicario o directo al causar malestar o ver la perturbación ajena. La gratificación no proviene solo del ruido, sino del ejercicio de poder que sienten al someter a los demás a su voluntad.
- Mecanismos de Defensa: Desplazamiento y Reactancia
Cuando el vecino reclama y la persona intensifica la conducta, ocurre un fenómeno llamado reactancia psicológica. Es una respuesta emocional ante una amenaza percibida a su libertad de acción. Al sentir que «se les ordena» dejar de tirar pirotecnia, reaccionan reafirmando su autonomía de forma agresiva para demostrar que ellos tienen el control de la situación.
- Perfil de «Búsqueda de Sensaciones»
Desde una perspectiva neuropsicológica, algunos individuos tienen un umbral de estimulación muy alto. Necesitan estímulos extremadamente fuertes (como explosiones) para sentir niveles normales de satisfacción o adrenalina, ignorando por completo el impacto ambiental o social que generan.
- Inmadurez Emocional y Narcisismo
El comportamiento refleja un egocentrismo primario. El individuo prioriza su satisfacción momentánea y «espectacular» por encima del bienestar colectivo. El reclamo del otro es visto como una «ofensa» a su derecho de divertirse, lo que revela una incapacidad para procesar la frustración y una falta de desarrollo de la conciencia cívica.
En resumen: Para la salud mental, esta conducta es una señal de disfuncionalidad social, donde el placer personal se construye sobre la transgresión de los límites ajenos y la ausencia de remordimiento.
La respuesta sobre si estos individuos «se curan» es compleja, ya que no se trata de una enfermedad infecciosa con una cura definitiva, sino de trastornos de la personalidad o rasgos estructurales que son crónicos por naturaleza.
El pronóstico basado en la evidencia actual indica que no existe una cura en el sentido tradicional.
En psiquiatría, los trastornos de la personalidad (como el antisocial o el narcisista) se consideran condiciones de por vida. Sin embargo, se habla de gestión y modificación de conducta:
El éxito depende enteramente de la voluntad del sujeto de cambiar, lo cual es extremadamente raro en estos perfiles, ya que rara vez sienten que están haciendo algo malo o experimentan remordimiento real.
Estadísticamente, los comportamientos antisociales más agresivos tienden a disminuir después de los 40 o 50 años, aunque esto no implica que la persona recupere la empatía, sino que se vuelve menos impulsiva.
El tratamiento es «frustrante y poco satisfactorio» para los profesionales por varias razones:
Falta de conciencia de enfermedad: Al no sentirse «enfermos», no buscan ayuda. Generalmente solo llegan a terapia por orden judicial o presión familiar.
El hecho de que intensifiquen el ruido cuando se les reclama indica una fijación de la conducta. Para la psicología, esto es una señal de que el sujeto encuentra una gratificación emocional en el conflicto. En estos casos, la intervención suele ser más efectiva a través de límites externos firmes (multas, denuncias, sanciones legales) que a través de la apelación a su moralidad o sentimientos.
En conclusión: Aunque pueden aprender a moderar su conducta para evitar consecuencias negativas, la estructura de su personalidad (la falta de empatía profunda) rara vez cambia radicalmente.
NOTA: Esta información fue proporcionada por Médicos Psiquiatras, Psicólogos Clínicos y Forenses, Neuropsicólogos, Especialistas en Trastorno del Espectro Autista (TEA) y Sensibilidad Sensorial y Organizaciones de Salud Global como la OMS y ministerios de salud nacionales definen la salud mental como un estado de bienestar vinculado a la capacidad de contribuir a la comunidad. Por lo tanto, el comportamiento que busca activamente dañar el tejido social (como el ruido extremo ante poblaciones vulnerables) es abordado como una conducta disruptiva y disfuncional.


