MARCELINA MENESES: A 25 AÑOS DEL CRIMEN QUE DESNUDÓ EL ODIO Y CAMBIÓ LA HISTORIA DE LA MIGRACIÓN EN ARGENTINA

El 10 de enero de 2001, la historia argentina quedó marcada por el brutal asesinato de Marcelina Meneses y su hijo Alejandro Joshua Torres, de 10 meses. Ambos murieron tras ser arrojados de un tren en movimiento del Ferrocarril Roca, cerca de la estación Avellaneda, en un acto de odio racial y xenofobia que conmocionó al país.


El incidente comenzó cuando Marcelina, de nacionalidad boliviana, rozó accidentalmente a un pasajero con sus bolsas. Esto desató una ola de insultos racistas y violencia verbal. Ante la mirada indiferente de los presentes, un hombre la empujó al vacío mientras ella sostenía a su bebé; ambos fallecieron en el acto.
A pesar de la gravedad del crimen, el sistema judicial falló. La empresa ferroviaria intentó ocultar los hechos y, ante la falta de testigos dispuestos a declarar —con excepción de Julio Giménez— y las deficiencias investigativas, la causa se cerró sin condenados. La impunidad protegió tanto al autor material como a quienes alentaron el ataque.
Sin embargo, el caso transformó la lucha por los derechos de los migrantes. En 2012, se sancionó la Ley 4409, que declaró el 10 de enero como el Día de las Mujeres Migrantes, reconociendo la doble vulnerabilidad que enfrentan por su género y origen.
Hoy, 10 de enero de 2026, al cumplirse 25 años de la tragedia, organizaciones sociales y colectivos de migrantes mantienen viva su memoria con actos en las estaciones de tren. Este aniversario recuerda que Marcelina no solo fue víctima de un empujón, sino del silencio cómplice y el racismo estructural que aún persisten en la sociedad. Su legado es un llamado constante a la justicia y a no claudicar ante el odio.

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