El mundo ha cambiado mucho, pero las tradiciones —especialmente aquellas que permiten delegar la responsabilidad del destino en algunos roedores — siguen intactas.
En la República de Argentia, el Gobierno no toma decisiones basadas en el Producto Interno Bruto ni en el cambio climático ni las necesidades de su pueblo. Allí, el Ministerio de Futuros Inciertos depende exclusivamente de Recaputin, una marmota con un contrato de exclusividad y una seguridad social envidiable.
Aquel amanecer de 2026, la multitud se agolpaba frente a la madriguera oficial. El Presidente, un hombre que usaba el sarcasmo y los insultos como escudo y las encuestas como religión, ajustaba su campera rockera. Sabía que si Caputin veía su sombra, el pueblo tendría que soportar mucho tiempo más de austeridad gélida, cortes de gas y abrigos de lana importada a precio de oro.
—»Es ciencia folclórica»— susurró el Ministro de Economía al oído de un periodista, mientras sostenía discretamente un reflector LED de alta potencia detrás de la madriguera.
Xavier asomó la nariz. El cielo estaba perfectamente nublado, un gris esperanza que prometía el fin del invierno y el inicio de la reactivación económica. Pero justo cuando el animal iba a dar el paso hacia la libertad, el Gobierno —en un acto de coherencia política— decidió que una primavera prematura era demasiado arriesgada para las licitaciones de calefacción que acababan de firmar con sus amigos, ya que el Ministro encendió el reflector y
Xavier deslumbrado por la luz artificial, vio su sombra proyectada en el pavimento con una nitidez cinematográfica y aterrado por su propia silueta (o quizás por el presupuesto nacional y el déficit fiscal), el marmoton regresó disparado al fondo de su agujero.
Luego se volvió hacia la multitud con una expresión de fingida pesadumbre, pero con los ojos brillantes:
—»Ciudadanos, la naturaleza ha hablado. Dos años más de invierno. No es culpa de nuestra gestión, es la sombra de la marmota. Por favor, sigan pagando los impuestos de calefacción y no salgan de sus cuevas. Caputin sabe lo que hace».
Esa noche, Xavier recibió una ración doble de alfalfa premium en su madriguera con calefacción central, mientras afuera, la gente miraba al cielo nublado preguntándose en qué momento el sol se había vuelto tan selectivo y por qué la sombra de un roedor pesaba más que el sentido común de todo un país.
Nota: En política, como en el Día de la Marmota, lo importante no es si sale el sol, sino quién sostiene la linterna.


