En un contexto de incertidumbre económica y ante el cierre de la empresa Euro, la comunidad y las organizaciones sociales demostraron que la solidaridad es la principal herramienta de resistencia. Bajo la consigna «¡Basta de despedidos! ¡Abajo la reforma laboral!», el Anfiteatro Municipal de Villa Gobernador Gálvez se transformó en el escenario de un festival masivo que unió el reclamo gremial con la cultura popular.
Desde temprano, el predio comenzó a llenarse de familias, trabajadores y vecinos que se acercaron para apoyar a quienes perdieron su sustento diario. Una gran bandera roja con la leyenda «Euro» presidió el escenario, recordándoles a todos los presentes el motivo de la convocatoria: la defensa de los puestos de trabajo y la dignidad laboral.
El evento contó con una organización impecable que garantizó la comodidad de los asistentes.
Se dispuso de baños químicos y un sistema de sonido profesional que permitió que cada palabra y cada nota musical llegara a todos los rincones de la Plaza a la Madre.
El clima fue estrictamente familiar y pacífico. La seguridad y el orden permitieron que niños, jóvenes y adultos mayores compartieran la jornada sin incidentes.
Además de visibilizar el conflicto, se recolectó mercadería para ayudar a las familias más afectadas por el cierre de la planta.
La cartelera artística fue variada y de gran nivel. Sobre las tablas pasaron academias de baile con coloridos vestuarios, grupos folclóricos que reivindicaron las raíces y bandas de cumbia que pusieron a bailar a la multitud, transformando el dolor del desempleo en una esperanza colectiva. Los locutores, por su parte, mantuvieron la energía alta y recordaron constantemente que este festival es un «mojón importante» para continuar la lucha.
Al cierre de la jornada, la emoción fue el denominador común. Los organizadores expresaron su profundo agradecimiento a los Sindicatos y gremios que se acercaron para brindar apoyo político y logístico, a los artistas
que donaron su talento para la causa, a la
gente cuya respuesta masiva superó las expectativas de convocatoria, demostrando que los trabajadores de Euro no están solos.
Como bien se escuchó en el balance del día, el festival fue un éxito rotundo tanto en lo organizativo como en lo simbólico. No fue solo un evento musical, sino una demostración de fuerza: la lucha continúa, pero con el corazón lleno por el apoyo de todo un pueblo.
CRÓNICA DE UNA JORNADA DE LUCHA Y SOLIDARIDAD: EL FESTIVAL POR LOS TRABAJADORES DE EURO


