Veteranos de guerra participan de la 29° edición del Cruce de los Andes a lomo de mula. En su paso por los regimientos de montaña de Mendoza, protagonizaron ceremonias cargadas de emoción y respeto por los caídos.
Mendoza – En el marco de la 29° edición del Cruce de los Andes organizada por la Asociación Cultural Sanmartiniana “Cuna de la Bandera” de Rosario, un grupo de Veteranos de la Guerra de Malvinas recorre los mismos senderos que el General San Martín, uniendo dos de las gestas más grandes de nuestra historia. Esta travesía, que se desarrolla tanto a lomo de mula como a pie (infantería), atraviesa puntos clave como Uspallata, el Paso Portillo y tiene como destino el Cristo Redentor.
El sonido de la memoria
Durante el trayecto, los veteranos visitaron el Regimiento de Infantería de Montaña 11 (RIM 11) «General Las Heras» y el Grupo de Artillería de Montaña 8 (GAM
, donde el tiempo pareció detenerse para rendir tributo a la lealtad y el sacrificio.
Bajo las órdenes de un oficial, se invitó a los excombatientes a hacer sonar la campana de la unidad. Cada golpe de metal tuvo un significado profundo:
La primera campanada: En memoria de los valientes héroes que ofrendaron su vida en la turba malvinense, cumpliendo su juramento de defender la bandera hasta perder la vida.
La segunda campanada: Para que toda la unidad supiera, con orgullo, que un Veterano de Guerra estaba presente.
»¡Viva la Patria!»
En el RIM 11, el oficial a cargo exclamó: «Bravo de Malvinas, que has cumplido con tu deber, haz sonar fuertemente esta campana». Tras el emotivo tañido, un grito unánime de «¡Viva la Patria!» resonó entre los presentes, fundiéndose con los aplausos de civiles y militares que observaban con profundo respeto.
En el GAM 8, la escena se repitió con igual intensidad. Un veterano, visiblemente conmovido tras hacer sonar el bronce por sus hermanos que quedaron en las islas, fue recibido con un cálido aplauso de la formación y de los ciudadanos que acompañan esta expedición sanmartiniana.
Esta crónica no es solo el relato de un viaje geográfico por la cordillera, sino de un viaje espiritual donde el reconocimiento y el honor mantienen viva la llama de Malvinas en el corazón de los Andes.


