La cifra parece una victoria, pero es el síntoma de una enfermedad crónica. El Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe anunció hoy el cierre de la inscripción para el Plan FinEs 2026 con un total de 9.047 personas anotadas. Durante los próximos dos meses, este ejército de estudiantes buscará saldar una deuda que el sistema educativo formal no pudo resolver: obtener el título secundario.
Sin embargo, detrás de la «gran participación» celebrada por las autoridades, los números fríos revelan una realidad alarmante. En Santa Fe, la secundaria no es para todos, y en ciudades como Villa Gobernador Gálvez, el título se ha convertido en un privilegio difícil de alcanzar.
Mientras que a nivel provincial el Plan FinEs intenta absorber a quienes quedaron en el camino, las estadísticas de terminalidad educativa dibujan un mapa de desigualdad profunda.
En la Provincia de Santa Fe: Según los últimos informes de trayectoria escolar, apenas 62 de cada 100 estudiantes logran llegar al último año en el tiempo teórico esperado. Peor aún, si se mide la calidad del egreso, solo el 10% de los alumnos santafesinos termina el secundario en «tiempo y forma» con los conocimientos básicos aprobados.
En Villa Gobernador Gálvez: La situación se agrava. En los barrios con mayor vulnerabilidad social de VGG, el porcentaje de adultos que no han terminado la escuela secundaria escala hasta el 45% y 50%. Aquí, el abandono no es una elección, sino el resultado de un sistema que expulsa a los jóvenes hacia el mercado laboral informal o la exclusión antes de los 17 años.
El FinEs: ¿Solución o acompañamiento terapéutico?
Mariela Bosio, subsecretaria de Educación Secundaria, destacó que el programa ofrece un «acompañamiento personal» y que no otorga un título alternativo, sino la acreditación de la propia trayectoria. Para los 9.047 inscriptos, las tutorías —que comienzan hoy y se extienden hasta el 31 de marzo— representan la última oportunidad de obtener un documento que les abra puertas laborales.
No obstante, el análisis crítico sugiere que planes como el FinEs actúan como un paliativo ante un problema estructural: la incapacidad de las escuelas secundarias orientadas (EESO) y las Eempa de retener a los alumnos. En la provincia, el 52% de los estudiantes secundarios todavía adeuda materias, lo que genera un «cuello de botella» de miles de jóvenes desvinculados del sistema.
Las clases se dictarán dos veces por semana en sedes distribuidas en todo el territorio provincial. El desafío para Villa Gobernador Gálvez es doble: no solo se trata de que los vecinos se anoten, sino de que el contexto de inseguridad y crisis económica les permita sostener la presencialidad hasta finales de marzo.
Mientras la provincia celebra los 9 mil inscriptos, la pregunta sigue flotando en las aulas: ¿hasta cuándo dependerá el futuro de los santafesinos de programas de emergencia en lugar de una reforma que garantice que nadie tenga que «volver» porque nunca se debió haber ido?


