El politólogo y docente universitario visitó la ciudad invitado por la Fundación 2124. En un encuentro celebrado en el salón parroquial de la Iglesia San Enrique, disertó sobre el legado del Papa Francisco y la continuidad del mensaje de paz en el pontificado de León XIV.
En el marco de un ciclo de reflexiones sobre el pensamiento social y la actualidad eclesial, el politólogo Aníbal Torres encabezó un encuentro comunitario en el salón parroquial de San Enrique. La jornada, impulsada por la Fundación 2124, convocó a vecinos y referentes locales bajo la consigna «Francisco y León XIV: legado y nuevos tiempos».
Durante la actividad, Torres abordó la proyección del Papa Francisco y la impronta con la que el Papa León XIV —electo el pasado 8 de mayo de 2025— ha iniciado su ministerio. Tras la exposición, el especialista dialogó con la prensa sobre el alcance de estas figuras y dejó un mensaje de compromiso comunitario para los habitantes de la ciudad.
Entrevista exclusiva a Aníbal Torres
Bienvenido a Villa Gobernador Gálvez. Nos convoca la reflexión sobre el legado de Francisco y estos nuevos tiempos con León XIV. ¿Qué síntesis podemos hacer de la perspectiva que nos deja el Santo Padre?
—Ante todo, agradezco el interés; para mí es una gran alegría estar aquí. Creo que Francisco, tanto para creyentes como para no creyentes, es una persona que trasciende lo estrictamente religioso. Para nosotros como argentinos, representa un orgullo haber tenido una figura de semejante relevancia internacional. Con el paso de las décadas va a ser recordado como un apóstol de la paz y de la no violencia activa. Su propuesta insiste en poner en valor la armonía: una armonía personal, con la creación y a nivel mundial en sus distintos planos.
¿Ese pensamiento de armonía y paz se profundiza ahora con León XIV?
—Totalmente. Cuando el Papa León XIV fue elegido el 8 de mayo de 2025, sus primeras palabras al saludar desde el balcón de la Basílica de San Pedro definieron su norte: se presentó como alguien que trabajará por una «paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante». Propone un camino modesto pero urgente para el mundo actual, en clara continuidad con el magisterio de Francisco, cuyo nombre remitía a ese «paz y bien» franciscano.
Para quienes no conocen su trayectoria, ¿cómo se define en lo profesional y en su vocación?
—En el ámbito personal y religioso soy laico. En lo profesional, soy politólogo y docente universitario. Estudié en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y dicto clases allí, así como en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y en la Universidad Católica Argentina (UCA). Hace varios años me dedico a explorar la ciencia política en cruce con la Doctrina Social de la Iglesia y el pensamiento social cristiano, siempre desde una mirada interdisciplinaria y abierta al diálogo ecuménico e interreligioso.
¿Qué mensaje o reflexión le deja a la comunidad de Villa Gobernador Gálvez?
—El mensaje principal pasa por el compromiso. Más allá de la pertenencia a una parroquia, una vecinal, un centro de jubilados o un espacio político, lo central es involucrarse con el entorno y ayudar al otro. Francisco estaría muy contento si ve que cada vecino y vecina se compromete activamente con su comunidad. Se trata, en definitiva, de desarrollar la empatía y recordar que el otro importa.

