
El Arroyo Saladillo a la altura del zanjón que cruza la reserva natural, es contaminado permanentemente, por deshechos arrojados de manera irresponsable por empresas del lugar, amparados por la impunidad que les brinda un Estado ausente, en materia de medio ambiente.
Por Arturo Mingolo
Da la sensación que lo que está mal, mientras no nos toque de cerca, lo toleramos a tal punto de naturalizar el hecho, sin pensar que a la larga también vamos a ser perjudicados.
La cuenca del Aº Saladillo que ocupa parte de los departamentos de Rosario, San Lorenzo, Caseros, Constitución y General López, tiene aproximadamente una extensión de 160 kilómetros recibiendo como efluente, el vertimiento de aguas, en tramos superiores vertidos por el arroyo Candelaria proveniente de las localidades de Fuentes y Casilda, para luego descargar sus aguas en el Río Paraná, siendo Villa Gobernador Gálvez y Rosario las últimas ciudades de su trayectoria, que contribuyen al elevado grado de contaminación debido al aporte de efluentes industriales y cloacales, sin olvidar la basura que se arroja en ambas márgenes, que es bastante significativa,
El arroyo Saladillo forma parte de un importante ecositema que se ve afectado, no lo solo por la población que habita en su cercanía y que cada vez aumenta más su densidad, también debido a los agroquímicos en la alta y media cuenca que son un factor fuertemente contaminante, luego están las empresas que vierten sin control sus desechos y hacen que al final de su recorrido, sus aguas tengan un grado de contaminación si bien reversible hasta el momento, no deja de ser muy preocupante, su situación actual.
HACIENDO UN POCO DE MEMORIA
Retrotrayéndonos al mes de Septiembre del 2008, Concejo Deliberante de Villa Gobernador Gálvez, tras ingentes reuniones con sus pares rosarinos y autoridades de la provincia, aprobó una ordenanza que creaba un comité de cuenca, cuya función principal era investigar los vertederos clandestinos, el incumplimiento de las industrias y el ya serio corrimiento que sufría la cascada.
En su momento el edil mandato cumplido Luis Sánchez, del Frente Progresista de Villa G. Gálvez, sostuvo que «se empezó con la idea para crear un comité de cuencas hace un tiempo y corresponde al marco de la ley provincial 9.830. Lo más preocupante son las posibilidades de inundación y contaminación» agregando que “Para nosotros el Saladillo era una bendición, con la cascada y las piletas naturales. Hoy es una pesadilla que amenaza con inundaciones». El corrimiento de la cascada ponía en peligro el puente Molino Blanco que comunica las dos ciudades, se sotenía por entonces que dicha obra debía iniciarse, a más tardar, en 2009 . El último fue en el verano del 2017, y nada se hizo aún.
La realidad nos muestra a un arroyo ungido por la desidia e indiferencia, abandonado a su suerte, a pesar de que durante la gobernación de Antonio Bonfatti fue declarado mediante decreto como Reserva Hídrica Natural.
Título glamoroso solo eso, ya que a la luz de los hechos que acontecen, sigue una constante y permitida conducta que deteriora la calidad de sus aguas. Ni medio ambiente de la provincia y de los municipios involucrados, parecen importarles su deterioro, ya que ni tiene presupuesto asignado para tal fin.
Parece que “Gota a gota el agua se agota” es solo un cliché de campaña de los sucesivos gobiernos, a pesar de la veracidad de tal enunciado.
La pregunta es: en nuestra ciudad Villa Gobernador Gálvez ¿qué va a hacer el área que corresponda al respecto?
Esperamos respuesta.