EL ABRAZO DE LOS ANDES: UN EMOTIVO HOMENAJE A LOS PIES DEL CRISTO REDENTOR

​En una jornada marcada por la solemnidad y el recuerdo, expedicionarios a pie y a caballo se reunieron en el límite fronterizo entre Argentina y Chile para conmemorar la gesta del Ejército de los Andes.

​Uspallata, Mendoza

​El viento frío de la alta montaña no fue impedimento para que el fervor patriótico se sintiera con fuerza en el Paso de Uspallata. En un escenario natural imponente, a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, se llevó a cabo un nuevo encuentro frente al histórico monumento del Cristo Redentor de los Andes, símbolo de la paz y la fraternidad entre los pueblos sudamericanos.

​La jornada comenzó con el arribo de una columna de jinetes y caminantes que, emulando la épica travesía del General José de San Martín en 1817, recorrieron los senderos pedregosos de la cordillera. Entre banderas argentinas, chilenas y del Ejército de los Andes, los participantes entonaron con emoción las estrofas del Himno Nacional, cuyos versos resonaron entre los picos nevados.

​Testimonios de una pasión

​Durante el evento, los protagonistas compartieron el significado de esta travesía. «Llegar acá para nosotros significa mucho. Es marcar un puente entre pueblos hermanos, pero también un puente con nuestra historia y nuestros héroes del Ejército Libertador», expresó uno de los expedicionarios durante una entrevista para la señal local V7.

​El encuentro no solo contó con la presencia de civiles y entusiastas de la historia, sino también con representantes de las fuerzas armadas. Destacó la presencia de un efectivo del Regimiento de Granaderos a Caballo, cuyo uniforme histórico aportó un marco de gala y respeto a la ceremonia.

​Un símbolo que perdura

​El monumento al Cristo Redentor, inaugurado en 1904 para celebrar la resolución pacífica de conflictos limítrofes, sirvió una vez más como punto de unión. Las imágenes del día muestran una gran diversidad de asistentes: desde jóvenes aventureros hasta veteranos que han realizado la travesía en múltiples ocasiones, todos unidos bajo una misma premisa: mantener viva la memoria de la libertad americana.

​Al grito de «¡Viva la Patria!», la ceremonia concluyó con el desfile de los jinetes, quienes iniciaron el descenso con la satisfacción de haber cumplido, un año más, con la cita que la historia les demanda en las alturas de los Andes.

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