

En el marco de la última sesión del Concejo Deliberante, se desató un fuerte cruce a raíz de los pedidos de informes sobre la compra de combustibles por parte del municipio. El comerciante y proveedor local, Gabriel Agnello, pidió la palabra para defender la transparencia de su actividad y responder de forma tajante a las insinuaciones de la concejala Pamela Moro, quien sugirió la existencia de presuntos «arreglos políticos» en la elección de los proveedores.
Durante su intervención en el recinto, Agnello rechazó enérgicamente las acusaciones que vinculan las ventas de combustible de su estación de servicio con favores políticos derivados de su relación de confianza con el Ejecutivo local.
»Yo pongo a disposición el contador, la tiqueadora y a todo el personal para que vean que no es así. Si el municipio compra a tres estaciones de servicio, bienvenido sea porque hace que sea más democrático. No funciona así de que tengan que venir todos a comprar a mi estación», afirmó el comerciante.
Agnello explicó que el abastecimiento municipal requiere de múltiples proveedores debido a la alta demanda de la maquinaria pública y defendió la competitividad de su negocio: «Nosotros tenemos un precio excelente y no sé si va por el lado del costo».
Visiblemente afectado, el proveedor local lamentó el impacto que estas declaraciones tienen sobre su reputación y la de su entorno socio-familiar en la localidad, advirtiendo que la situación podría derivar en los tribunales.
«Decir que nosotros, porque tenemos una ‘buena onda’ política, vienen a comprar a mi estación… no. Me mancha el apellido. A mí no me enseñaron de esa manera, Pamela. Nos conocemos todos, este es un pueblo grande», enfatizó.
Agnello reveló el malestar de su entorno comercial y anticipó posibles medidas jurídicas: «Me duele. Como me dijo esta mañana mi socio: ‘Gabi, nos están ensuciando el nombre’. Y gratis no es. Tiene una calentura que quiere hacerte una denuncia penal. No es fácil, porque no se puede hablar tan livianamente de la gente».