

«EL 21% DE NUESTRO PAÍS SON HUMEDALES»: BALANCE Y TRAYECTORIA DEL PERIODISMO AMBIENTAL REGIONAL
En el marco de los 40 años de historia del museo local se llevó a cabo un encuentro para reflexionar sobre la preservación de los humedales del río Paraná y la importancia de la comunicación socioambiental, con la disertación del periodista en ecología de LT8 Sergio Rinaldi que desde hace 33 años cumple un histórico ciclo de ecología de la región,
Un territorio estratégico: Los humedales representan el 21% de la superficie de la República Argentina. Su discusión no aborda solo sectores aislados, sino una quinta parte del mapa nacional.
Orígenes de los incendios: Las grandes quemas en las islas no son un fenómeno exclusivo de la reciente pandemia. Tienen antecedentes críticos en 2007 y 2008, desencadenados tras cambios productivos radicales en la zona.
El impacto vial y ganadero: Se señaló que la inauguración de la conexión vial Rosario-Victoria en 2003 modificó el ecosistema y cuadruplicó la presencia de cabezas de ganado en las islas, aumentando la presión sobre el suelo.
Nuevas amenazas sobre el ecosistema: En los últimos años, las quemas se han visto impulsadas no solo por la ganadería tradicional, sino por especulación inmobiliaria e intentos de expansión de frontera agrícola (como el arroz) en tierras fiscales.
«Cuando luchamos por preservar los humedales, no estamos hablando de 300 hectáreas aisladas, estamos defendiendo el 21% del territorio argentino.»
¿Por qué se queman nuestros humedales? Entre el negocio, el cambio climático y la falta de leyes
Los humedales representan el 20% del territorio argentino, pero están bajo una amenaza constante. En un encuentro periodístico y ambientalista, se analizaron los verdaderos motivos detrás de los incendios, el rol clave de estos ecosistemas y la urgente necesidad de protección legal.
. Los «riñones del planeta» Los humedales funcionan como los riñones de la Tierra: filtran el agua, retienen lluvias para evitar inundaciones, albergan biodiversidad y absorben dióxido de carbono. En Santa Fe destacan áreas de alta protección internacional (sitios Ramsar) como la Laguna Melincué y Jaaukanigás («gente del agua» en lengua abipona).
Incendios: ¿negocio o desestabilización? Los focos de fuego no son casuales. Además del avance de la ganadería, la soja y los desarrollos inmobiliarios, se detectaron la creación intencional de «camas de madera» para encender fuego a propósito. En plena pandemia, estos actos no solo destruyeron el ecosistema, sino que impactaron gravemente en la salud pública por la inhalación de humo («La vida hecha humo»).
Alerta por la crisis climática: el fenómeno de «El Niño» Se advierte sobre la llegada de fenómenos meteorológicos extremos con lluvias violentas e inusuales. Los humedales son la defensa natural indispensable para frenar las inundaciones urbanas. Sin ellos, las consecuencias en las ciudades ribereñas serán devastadoras.
El freno a la Ley de Humedales Pese a los reclamos masivos de la ciudadanía y organizaciones como El Paraná no se toca (nacida en 2012), la Ley de Humedales sigue paralizada en el Congreso por la presión de intereses mineros, agropecuarios e inmobiliarios.
Retrocesos legislativos A la falta de una Ley de Humedales se suma el peligro sobre normativas históricas que costaron años de lucha ambiental, como la Ley de Glaciares, la Ley de Bosques y la Ley del Fuego, amenazadas por reformas recientes que buscan flexibilizar la protección de tierras incendiadas.
La historia demuestra que luchar sirve A pesar de las derrotas, la movilización popular ha logrado frenar grandes desastres en el país:
Se detuvo la represa de Paraná Medio en los ’90.
Misiones frenó la represa Corpus con un 92% de votos en plebiscito.
Pueblos como Esquel (frente a la megaminería) y Gualeguaychú se convirtieron en símbolos de la defensa del agua y el territorio.
El mensaje es claro: Los recursos naturales no son «rocas congeladas» ni tierras vacías; son la garantía de nuestro futuro. Proteger los humedales y exigir leyes ambientales estrictas es una urgencia que no puede esperar más.
Crisis Ambiental y Gestión Pública: ¿Por qué estamos perdiendo nuestros recursos?
La falacia de la falta de planificación
Pino en los humedales: Se alertó sobre los peligros de intentar proyectos madereros de pino frente a Rosario. Sin estudios ni planificación, la acumulación de material combustible multiplicará los incendios.
El impacto del ganado: Aunque se use el argumento de que en grandes pantanales del mundo se practica la ganadería, en Argentina faltan estudios reales de impacto ambiental. Una mala planificación provocó que en las inundaciones de 2007-2008 miles de cabezas de ganado terminaran flotando a la deriva por el río Paraná por falta de barcos jaula.
De los Glaciares al Agua Potable: ¿A quién beneficia el recurso?
Protección de glaciares: El debate no es solo por la «belleza del hielo», sino por la reserva de agua dulce de más de 7 millones de argentinos y el sostén de economías como la vitivinicultura en Mendoza y San Juan.
El agua en la Patagonia: Mientras en zonas como Trelew o Madryn se realizan cortes de agua programados por barrio debido a la escasez en ríos angostos, se impulsan megaobras de repensas en ríos glaciares como el Río Santa Cruz sin el debido consenso ni rigor ambiental.
Política e «Incompetencia» al mando
La Secretaría de Ambiente como «premio de consuelo»: Se criticó que históricamente los ministerios de Ambiente se hayan entregado a figuras sin conocimiento del área para «devolver favores políticos», relegando la agenda ecológica al último lugar.
El contraste con la región: Mientras en Brasil figuras históricas de la lucha socioambiental (como Marina Silva, formada junto a Chico Mendes) lideran las carteras ministeriales, en Argentina la falta de perfiles idóneos deja las decisiones a merced del poder económico.
Hidrovía: «El río se llama Paraná, no Hidrovía»
Adaptar los barcos al río, no el río a los barcos: Se cuestionó el dragado descontrolado a 44 pies por parte de empresas privadas sin estudios de impacto.
Consecuencias visibles: El dragado intensivo ha desmoronado islas históricas frente a Rosario y hoy amenaza el suministro de agua potable en ciudades vecinas como Victoria, Entre Ríos, que lleva dos veranos al borde del colapso hídrico.
Barros contaminados: Los sedimentos removidos del fondo del río —que contienen metales pesados y agroquímicos del cordón industrial— son arrojados directamente a los humedales sin ningún control.
Reflexión final: «No hay un Planeta B. Antes teníamos con quién discutir las políticas ambientales; hoy la resistencia y la defensa de nuestros bienes comunes depende más que nunca de la comunidad y la ciudadanía organizada.»