En su célebre obra Pago Chico, Roberto J. Payró retrató con maestría la política de vuelo corto: esa donde abundan los oportunistas que usan las carencias del pueblo para hacer carrera personal.
Hoy, a las puertas de una nueva campaña electoral, Villa Gobernador Gálvez parece revivir esa misma historia.
Resulta curioso y hasta indignante ver a personas aparecer de pronto con cámaras y redes sociales encendidas. Algunos a cara descubierta y otros desde el anonimato cobarde de perfiles restringidos o falsos.
En este zoológico de la política para los que contemplamos desde hace años las distintas especies que se muestran, si bien hay diversidad de personajes, también existen un común denominador: la llegada al sillón de calle Mosconi o el nada despreciable banca de calle Piazza, y en ese camino a transitar se aglutinan en grupos, hacen acuerdos (roscas), e inclusive reparten de antemano los cargos políticos a ocupar. Durante todo este tiempo se dedican a recorrer calles señalando pozos y errores, prometiendo un cambio en la ciudad con remanidos slogan, pero no están sólos en este derrotero, cuentan con un ejército de «militantes» full time que se cambiaron de camiseta política sin sonrojarse siquiera.
Dicho esto afirmó lo obvio, cualquier gestión municipal tiene aciertos y falencias; señalarlas es válido. Pero señalar la falla sin aportar jamás una propuesta real y como llevarla a cabo, no es vocación de servicio: es oportunismo puro. Es usar los problemas reales de los vecinos como un simple «escenario» para juntar likes y votos.
Villa Gobernador Gálvez no necesita políticos de paso que vengan a decirnos lo que ya sabemos. Necesita representantes que sientan la ciudad, que vivan en ella y que sumen ideas antes que críticas vacías.
¿Hasta cuándo le vamos a permitir a la «política de Pago Chico» que pretenda enseñarnos cómo vivir en la ciudad que ellos eligieron no habitar? Se lo dejo para que lo piense y se pregunte si es cierto el refrán que reza » el pueblo no tiene el gobierno que se merece, sino el que se le parece «
POLÍTICA DE «PAGO CHICO»: CRITICAR DESDE AFUERA SIN APORTAR NADA

